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Descubre las playas más románticas de Ibiza

Uno de los aspectos más populares de Ibiza son sus playas y sus calas. Hay un total de 52 playas y un sinfín de calas y rincones marinos distribuidos por toda la isla: no en vano es conocida como el Caribe del Mediterráneo. Algunas playas son poco conocidas o están bastante escondidas, motivo por el cual son ideales como lugares románticos para visitar en pareja. Se trata en muchos casos de rincones ideales que se encuentran al final de senderos poco señalizados que propician paseos románticos de montaña para finalmente encontrar el reposo en aguas transparentes y cristalinas. Para los que no deseen caminar (tanto) el consejo es alquilar un coche y recorrer la isla en busca de estas playas. Algunas recomendaciones para los más románticos son las siguientes:

  • Cala Bassa: Aunque es la playa más conocida y abarrotada de discotecas, al ser una de las playas más extensa de la isla (250 metros) en sus extremos se puede encontrar calma, motivo por el cual es recomendada para parejas que buscan conocer todas las playas de Ibiza alejándose del ambiente festivo característico. Se trata de una playa poco profunda de arena fina y con apariencia de piscina natural con diferentes accesos para llegar en coche, siendo una de las mejores playas de la isla. Debido a la gran actividad que vive en verano, en invierno se convierte en un sitio solitario ideal donde relajarse, por lo que es especialmente recomendado como escondite romántico en esas fechas.

  • Aigües blanques: Aunque se practique el nudismo, es una playa donde van desde familias hasta parejas. Es una larga extensión donde hay una variedad preciosa de acantilados, pero no hay naturaleza que la proteja del viento, motivo por el cual el viento produce un oleaje que genera la espuma en el agua, explicando así el nombre que posee. La visualización de paisaje que ofrece es preciosa, y está alejada de la civilización por un camino asfaltado, generando una sensación de paz y naturaleza constante. La arena es más oscura de lo normal, y sus rojizos acantilados contrastan mágicamente con el azul turquesa de sus aguas. A primeras horas de la tarde ya hay sombra, por lo que es ideal para protegerse del sol y relajarse. Además, existe servicio de hamacas.

  • Cala Tarida (apodada la “cala romántica”): Aunque la playa en sí misma es muy frecuentada, caminando un poquito se descubre que se rodea de calas preciosa y escondidas de aguas de color turquesa. Al ser el acceso a estas calas circundantes un poco complicado, las familias y turistas acostumbran a quedarse en Cala Tarida propiamente, de solo 31 metros de longitud, motivo por el cual se convierten en refugio secreto.

  • Cala Salada y Cala Saladeta: La primera de éstas es más conocida que la otra, por lo que es probable que no esté muy vacía, pero ambas son de una belleza inigualable. Se trata de un conjunto marítimo rodeado de colinas llenas de pinos donde las dos calas están separadas por un saliente de rocas que hay que cruzar (para los menos aventureros existe un camino que va por las colinas). Sus aguas son totalmente calmadas y de color turquesa, y no es una playa frecuentada por turistas, por lo que resulta ideal para parejas que buscan tranquilidad y belleza.

  • Es Portitxol (la playa “casi perfecta”): Esta cala está completamente escondida, y es la típica representación de una playa de sueño protegida del viento, el oleaje y la civilización y rodeada de naturaleza. Sus aguas son de un azul transparente y tiene la apariencia de un lago, pero tiene el inconveniente de no ser arenosa; está formada por guijarros, así que no es precisamente cómoda para tumbarse. A pesar de esto, la desconexión es total, apenas tiene afluencia de gente porque para llegar hay que salvar un desnivel de 150 metros, con la suerte de que el camino para hacerlo pasa por uno de los mejores paisajes de montaña de la isla y bordeando la costa, aspecto que hará las delícias de los románticos más aventureros.

  • Es Canaret: Esta pequeña cala es desconocida incluso para los lugareños. Está cerca de la playa de Benirrás, mucho más conocida y abarrotada. Es una cala de las más difíciles de encontrar porque no aparece ni en mapas ni en guías, y el camino hacia ella pasa por una propiedad privada (aún así, es una playa de dominio público). Es una cala de agua transparente y tranquilidad total que promete belleza desde el inicio del sendero para llegar a ella, porque aunque fue víctima de un incendio la frondosidad de los pinos que existía se va regenerando poco a poco. 

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